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miércoles, mayo 19 

Antimonárquico, que no republicano ....

Juro haberlo intentado con todas mis fuerzas. Juro haber deseado fervientemente no llegar a estos extremos. Pero no puedo más, me declaro antimonárquico, que no republicano.

Y es que, a mi, a diferencia de a mi colega el filósofo, esto de las monarquías siempre me la ha traido un poco al pairo, que total, vividores y subnormales tiene que haber en todas las escalas sociales. Es más, con el paso de los años creía había llegado a una especie de agnosticismo regio. Si salían los reyes en la tele, pues oye, lo tomaba como un tributo de plebeyo, que antes se follaban a las doncellas, y ahora sólo te joden el primer bocado de la Nochebuena. Que salía la casa del hijo del monarca, pues pensaba que todos los chavales se quieren independizar, y total, él que puede, no se va a pillar un piso de 40 metros cuadrados, sin ascensor, en las Mil Viviendas. Y así con todo, que si los yernos, que si las hijas, que si los nietos. Y mal que bien, lo sobrellevaba, es más, algunas veces cuando los veía en baqueira descendiendo con sus esquis cual Alberto Tomba, hasta me resultaban simpáticos.

Pero como he dicho antes, no puedo más. Estoy hasta la mismisima punta del miembro viril, comunmente llamado rabo. Harto, hastiado, cansado, repleto y saturado. Me importa una mierda la boda del principe, el color de las bragas de su prometida, si cuando se la come traga, o si le mola que se la follen por el culo. No tengo ningún interés en sus vidas, me la suda completamente si ella fue a carmelitas o él a maristas, si tuvo un novio, novia, o un perro con lunares azules, si su ex-marido se la benefició antes del matrimonio, o si fingen los orgasmos. Y sin embargo, tengo que enterarme, no puedo hacer nada por evitarlo. Si abro el periódico aparece, si pongo la radio aparece, si enciendo la tele aparece, si salgo a la calle la gente habla de ello ...

Así que mis queridos principies, reyes en un futuro, si una guillotina plantada en la plaza mayor no lo impide, no puedo sino desearos que llueva y haga frío, que la salsa rosa tenga salmonela, que a la princesita le baje la regla, que cuando tengas un hijo te salga negro, y cuando tengas una hija puta, y que nuestra monarquía sea tan patética y bochornosa como la del resto de tus primos, que te divorcies con cuarenta, y que la princesa escriba un libro contando lo mal que te la follabas y lo bien que se lo hacía con el moreno de turno, y por supuesto, que mis hijos, si alguna vez los tengo, no tengan que volver a ver una jodida boda real.